martes, 20 de febrero de 2018

Biblioteca






Paul Celan. Obras completas. Editorial trotta;1999. Prólogo de Carlos Ortega. Traducción de José Luís Reina Palazón.
ISBN 978-84-8164-297-1
D.L 2007


Nota:Nace el 23 de noviembre de 1920 en Czernowitz, entonces ciudad rumana. Sus padres, de origen judío y habla alemana, pertenecen a la burguesía de la Bucovina, una región caracterizada por su diversidad cultural y lingüística, que hasta 1918 formó parte del Imperio austro-húngaro. En 1939, debido al inicio de la guerra, Celan abandona sus estudios de medicina comenzados en Tours (Francia) y se matricula en filología románica en la Universidad de Czernowitz. Presencia la ocupación de la Bucovina por tropas rusas (1940) y alemanas (1941). Sus padres son deportados a un campo de concentración alemán donde mueren trágicamente en 1942. Celan pasará los restantes años de la guerra en campos de trabajo del ejército rumano. En los primeros años de la posguerra realiza trabajos de lector y traductor en Bucarest y en Viena. A partir de 1948 vive en París, donde estudia filología alemana en la Sorbona.

Recibió el premio de Literatura de la ciudad de Bremen en 1958 y el premio Georg Büchner en 1960. Además de su actividad literaria, Paul Celan destaca por sus numerosas traducciones del francés traduce entre otros a Arthur Rimbaud y Paul Valéry?, ruso, inglés, italiano, rumano, portugués y hebreo. Muere, suicidándose, el 20 de abril de 1970 en París.

De Paul Celan se han publicado también en esta misma Editorial Obras Completas (62009), Los poemas póstumos (2003), ambos en traducción de José Luis Reina Palazón, y la Correspondencia con Nelly Sachs (2007).
Fuente de información: Editorial Trotta.

Juan Benet. Volverás a Región. Editorial Contemporánea;1999.
Prólogo de Juan Benet.
ISBN 978-84-8450-008-7
Juan Benet de profesión ingeniero de caminos.
Volverás a Región es la primera novela publicada por Juan Benet, publicada en Barcelona por ediciones destino.

Ernesto Sábato. El túnel. Editorial Catedra. Letras hispánicas; 1994.Edición de Angel Leiva.
ISBN 84-376-0089-8

Nota: Ernesto Sábato argentino.
El túnel es una de las grandes novelas sudamericanas de este siglo, Juan Pablo Castel, persigue inúltimente  lo inalcanzable que no es otra cosa que el regreso a su infancia, simbolizado en la ventana de un cuadro, motivo reiterado en el discurso de la narración.

Willian Faulker. Mientras agonizo. Biblioteca Faulkner. Alianza Editorial.
ISBN 84-206-5657-7

Albert Camus. El extranjero. Alianza Editorial
ISBN 84-206-1312-6

Franz Kafka. La metamorfosis. La Condena. Prólogo de Mauro Armiño. Biblioteca Edaf
ISBN 84-7166-499-2

Carpenter. Los pasos perdidos. Biblioteca Carpentier. Alianza Editorial.

Miguel de Unamuno. Niebla. Colección Austral.

Julio Cortázar. Rayuela. Plaza & Janes.

domingo, 28 de febrero de 2016

Enfermedades caninas



La piel y El pelo

Las enfermedades cutáneas representan un problema común en los perros, y el estado de la piel podría darle mucha información sobre la salud general de su mascota. La piel de los perros es más delgada y propensa a las heridas que la de los humanos. Se daña con facilidad al manejarla con rudeza con un cepillo no adecuado, y una vez que la superficie de la piel se rompe y altera por trauma o algún otro trastorno, la afección tiende a extenderse con bastante rapidez  y a convertirse en un problema importante.

Fuente de información: manual práctico de veterinaria canina.James M. Giffin;
Liisa D.Carlson
  • Sarna en perros: como identificar cada tipo de sarna

 
 

La sarna canina una enfermedad de la piel y pelos de los perros producida por un ácaro (parasito microscópico) llamado Sarcoptes Scabiei variedad canis; que excava galerías en la piel provocando mucha picazón, caída del pelo y muchas lesiones secundarias de la piel.

Puede afectar a cualquier perro, no importa la raza, la edad ni el sexo; aunque se sabe que la sarna en perros es mas frecuente en perros vagabundos, mal alimentados, desnutridos, con malas condiciones higiénicas-sanitarias y quizá en mayor proporción en perros cachorros y jóvenes.

 

Pasemos a identificar a los diferentes tipos de sarna:

 
  1. Sarna sarcóptica
  2. Sarna demodécica
  3. Sarna otodéctica (de las orejas)


La sarna sarcóptica (producida por el ácaro Sarcoptes) se da por contagio directo entre perros, o por sus materiales de cama, juguetes, etc. Se identifica por dejar lesiones en zonas deficientes en higiene, como ser la panza, bordes de las orejas, los tarsos (los "pies"), codos y torax. Estos ácaros cavan túneles bajo la piel, provocando con ello la picazón. Lo que vemos son zonas inflamadas, enrojecidas, sin pelo, con piel descamada y costras debido al rascado, además de un olor fuerte como a perro sucio. En casos crónicos se infecta con bacterias. Puede contagiarse a humanos.
 

La sarna demodécica no se transmite por contagio ya que es un habitante normal en la piel de perros sanos (está en los folículos pilosos), y se hace evidente cuando por alguna razón disminuyen sus defensas, como ser por estrés, enfermedades o la edad de destete en cachorros. Puede ser local afectando principalmente la cara, o generalizada afectando a todo el cuerpo (esta forma depende del estado inmunitario). Pueden agregarse bacterias a las lesiones haciendo una piel con supuración, olor e inflamación. Los demodex no quedan en materiales de cama, etc, ya que no sobreviven fuera del animal. No se contagia a humanos.
 

El tercer tipo de ácaro corresponde al género Otodectes, produciendo la sarna otodéctica que ataca las orejas tanto en perros como en gatos. Tiene un papel importante en la producción de otitis en nuestras mascotas. Se identifica por producir gran picazón, piel descamada, infecciones por bacterias que aprovechan la baja de defensas local y que son las responsables del dolor en la otitis. También hay enrojecimiento, hinchazón y mucho cerumen, que en ocasiones se ve como material "apolillado". Pueden verse a simple vista como puntitos blancos que se mueven.
 
La Sarna canina es muy contagiosa entre los perros y puede contagiar al ser humano. Aquí vale hacer una aclaración: el ácaro de la sarna en perros no es el causante de la sarna humana, ésta es otra enfermedad ;pero si estas conviviendo con un perro con sarna y el contacto con él es bastante estrecho; es muy posible que el bichito de la sarna (recuerda que no se ve porque es microscópico) ingrese a tu piel ,intente cavar galerías como lo hace en el perro aunque afortunadamente no lo podrá realizar debido a diferencias en la estructura de nuestra piel que le impiden llevar a cabo su cometido.
 
Diagnóstico de sarna:
 
Si usted sospecha que su mascota puede tener sarna, entonces un examen veterinario es necesario. Los ácaros son demasiado pequeños para ser vistos a simple vista, el raspar o la biopsia de piel se hace a menudo antes de que una diagnosis exacta pueda ser hecha.
 
La causa para un sistema inmune debilitado se puede también explorar, especialmente en animales domésticos más viejos. Su veterinario puede probar para enfermedades tales como enfermedad de Cushing, hipotiroidismo, cáncer, y enfermedad de filaria en perros, o el virus felino de la leucemia (FeLV), y el virus felino de la inmunodeficiencia (FIV) en gatos.
 
Ayuda para la sarna:
 
En muchos casos, la causa subyacente de la supresión inmune o la deficiencia se debe tratar conjuntamente con el tratamiento para la sarna. Los tratamientos convencionales de la sarna toman generalmente la forma de lociones, inmersiones y de champús basados en químicos.
 
Muchos de estos tratamientos contienen productos químicos tales como peróxido de benzoílo, amitraz e ivermectin, sin embargo, debe ser observado que estos productos químicos pueden ser muy ásperos y causar un número de efectos secundarios indeseados. En caso de que la sarna sea severa o generalizada sobre áreas extensas del cuerpo, los antibióticos se prescriben a menudo para guardar contra la infección. Los antibióticos no deben ser utilizados a menos que sea necesario, pues tienden a debilitar el sistema inmune.
 
 
La Leishmaniasis Canina



 





Los Flebótomos transmiten la leishmaniosis una enfermedad grave e incluso mortal para los perros



La Leishmaniasis Canina es una grave enfermedad parasitaria producida por protozoos parasitarios del género Leishmania, en especial del Leshmania infantum, que se transmite a los perros a través de picaduras de mosquitos. Estos insectos se convierten en portadores de la enfermedad al picar previamente a otros perros enfermos de leishmaniasis. Su sencilla propagación y el hecho de que la leishmaniasis canina puede ser mortal, hace que la prevención sea el arma más efectiva para proteger a nuestra mascota.
Los insectos que transmiten esta enfermedad pertenecen a los géneros Phlebotomus (en regiones mediterráneas y tropicales) o Lutzomia (regiones tropicales y subtropicales), afectando en mayor medida en aquellos países o regiones con este tipo de climas, siendo en otras zonas más frías una enfermedad más focalizada.
En España, las regiones más afectadas por la leishmaniasis en perros son aquellas pertenecientes a la cuenca mediterránea y su época de más expansión se produce en los meses comprendidos entre el final de la primavera y el final del otoño, aunque nn los últimos años, los mosquitos aparecen cada vez más temprano en la temporada (principios de marzo). Los insectos culpables de esta enfermedad en estas regiones son el Phlebotomus ariasi, Phlebotomus perniciosus, Phlebotomus langeroni, Phlebotomus longicuspis y Phlebotomus longipalpis (que se mantiene activo todo el año), todos ellos caracterizados por una actividad nocturna y crepuscular, siendo particularmente activa al atardecer, al amanecer y durante la nocha.
En Sudamérica, la enfermedad de la Leishmaniasis tiene una mayor importancia y los casos de perros infectados se eleva en gran medida con respecto a España.
TRANSMISIÓN Y CONTAGIO DE LA LEISHMANIASIS EN PERROS
 
Como ya hemos indicado la leishmaniasis se transmite a través de las picaduras de mosquitos y afecta a todas las razas de perros. Los parásitos se multiplican en las células blancas de la sangre del perro, que son las encargadas de la defensa del organismo a agentes infecciosos, dejándolo desprotegido. El período de incubación de la enfermedad, es decir, el tiempo entre la infección y la aparición de los síntomas, puede ser de varios meses.
Recientemente, debido al aumento de casos de la enfermedad, se ha lanzado una hipótesis de que la leishmaniasis se podría contagiar de perro a perro, aunque no hay indicios de que se transmita ni por contacto directo, ni por secreciones, ni heridas, ni orina, ni heces
SÍNTOMAS DE LA LEISHMANIASIS EN PERROS
Algunos perros pueden ser asintómaticos durante períodos de tiempo variables según su sistema inmunitario, pudiendo variar semanas o incluso meses.
Los perros afectados, cuando comienzan a dar muestras de los síntomas de su enfermedad, pueden presentar:
Adelgazamiento.
Fiebre.
Crecimiento anormal de las uñas.
Anemia.
Artritis.
Insuficiencia renal.
Apatía, debilidad.
Atrofia muscular progresiva.
Úlceras cutáneas.
Heridas que no cicatrizan.
Piel seca.
Caspa.
Pérdida de pelo.
Falta de pelo alrededor de los ojos.
Hemorragias nasales.
Inflamación de ganglios linfáticos, hígado y bazo.
Cojeras.
Lesiones oculares.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIASIS EN PERROS
El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas, análisis de sangre, biopsia de piel, o citología de la médula ósea.
 
La leishmaniasis canina tiene tratamiento, y éste será más eficaz cuanto más precozmente se diagnostique. Cuanto antes se detecto y se acuda al veterinario menos avanzará la enfermedad y las secuelas que sufra nuestro perro no serán tan grandes. Una tardía detección podría llegar a atacar a órganos vitales del perro teniendo que llegar a recurrir a diálisis, transplantes... o causar incluso su muerte.
Hay que tener en cuenta que la leishmaniasis canina es una infección que a día de hoy no tiene cura, pero los medicamentos disponibles actualmente en el mercado pueden alargar y mejorar la calidad de vida de nuestro perro, llegando incluso a no percibir su enfermedad. Eso sí, es muy importante no olvidar nunca que la leishmaniasis en perros es una enfermedad crónica y por lo tanto estar alerta de posibles recaídas.
Los tratamientos constan de antimoniales pentavalentes: metilglucamina y estibogluconato sódico, cesiastes otros tales como la anfotericina B, la pentamidina y el ketoconazol.
Puden durar varias semanas y los fármacos utilizados se aplican mediante inyección o vía oral. Se trata de medicamentos caros que mejorarán la calidad de vida de nuestro perro pero no lo curarán.
PREVENCIÓN DE LA LEISHMANIASIS EN PERROS
Con todos los datos expuestos en este artículo queda claro que la prevención es, sin duda, el método más efectivo para evitar la leishmaniasis canina.
La lógica ya nos indica cuál es la primera forma para prevenir la leishmaniasis en nuestro perro: evitar el riesgo de sufrir picaduras de insectos. Para ello existen en el mercado sprays repelentes, pipetas y collares que ayudan las posibilidades (aunque no las eliminan) de recibir un picotazo indeseable. Si tu perro duerme fuera, se aconseja la utilización de mosquiteros durante la noche. Igualmente, en las zonas y fechas en donde el riesgo es mayor, se puede intentar sustituir los paseos nocturnos, los de primeras horas de la mañana o últimas de la tarde por paseos diurnos.
Recientemente, en el año 2011 y tras más de 20 años de investigación, se ha iniciado la comercialización de una vacuna que estimula el sistema inmunológico de los perros reforzando su resistencia a las enfermedades.
Cabe remarcar que la vacuna de la leishmaniasis en perros se utiliza únicamente como prevención de la enfermedad, es decir, sólo se administrará en el caso de que nuestro perro haya dado negativo en unas pruebas serológias previas, ya que no se lograría beneficio alguno.
LA VACUNA CONTRA LA LEISHMANIASIS EN PERROS
Tras más de 20 años de investigación se lanzó al mercado, en el año 2011, la vacuna contra la leishmaniasis en perros. Su administración ha de ser realizada en perros sanos tras haber sido confirmado en un estudio serológico previo, y sus efectos serán la estimulación del sistema inmunológico de nuestro compañero, que verá reforzada su resistencia a las enfermedades.
También hay que tener en cuenta que la vacuna contra la leishmaniasis no elimina al 100% las posibilidades de contraer la enfermedad, por lo que sigue siendo aconsejable el uso de repelentes, especialmente en las zonas y las épocas más proclives al desarrollo de la enfermedad.
Las posibilidades de sufrir reacciones secundarias negativas a la vacuna son escasas y sus síntomas de escasa gravedad. Entre los efectos secundarios descritos se encuentra la posibilidad de que nuestro perro desarrolle, en la zona en la que la ha recibido, inflamaciones, enrojecimientos, endurecimientos o dolores, todos ellos de carácter temporal, y poco preocupantes, que deberían desaparecer a los pocos días.
Asimismo, nuestro perro podría dar muestras de apatía, sufrir algún trastorno alimenticio o algo de fiebre, que serán más frecuentes tras la administración de la vacuna. También existe alguna posibilidad de desarrollar alguna alergia.
Debido a la existencia de estos efectos secundarios, existen opiniones dispares entre los defensores y los detractores de la administración de la vacuna de la leishmaniasis a nuestros perros, aunque la reducción de las probabilidades de la contracción de la enfermedad es un hecho. En nuestro foro puedes encontrar muchas opiniones de usuarios sobre la vacuna de la leishmaniasis.





 
 















Fuente de información: www.perros.com/artículos





Signos clínicos de la leishmaniosis canina
Fuente Información: http://argos.portalveterinaria.com
Por Lluís Ferrer y Xavier Roura

martes 31 de agosto de 2010, 09:28h

La característica más importante de la leishmaniosis canina es su extraordinario polimorfismo clínico. Por eso, una buena evaluación de la reseña, de la anamnesis y de la exploración física es muy importante para confirmar la relación directa entre la infección por Leishmania y la clínica que muestra el animal.



Lluís Ferrer, med vet, PhD, Dipl ECVD (1). Xavier Roura, med vet, PhD, Dipl ECVIM-CA. (2)

(1) Miembro del grupo LeishVet. Facultad de Veterinaria, Universitat Autònoma de Barcelona.
(2) Miembro del Grupo de Estudio de la Leishmaniosis Canina (GSLC). Hospital Clínic Veterinari, Universitat Autònoma de Barcelona.

La leishmaniosis canina muestra un extraordinario polimorfismo clínico.

La característica más importante de la leishmaniosis canina es su extraordinario polimorfismo clínico. La leishmaniosis canina es una enfermedad sistémica o visceral y esto significa que puede afectar a numerosos sistemas u órganos y que, en la práctica, hay que incluirla en la mayoría de los diagnósticos diferenciales [1-3].

Debido a que los signos clínicos de la leishmaniosis canina no son patognomónicos, una buena evaluación de la reseña, de la anamnesis y de la exploración física es muy importante para confirmar la relación directa entre la infección por Leishmania y la clínica que muestra el perro.

Por ejemplo, no hay que olvidar que la leishmaniosis puede afectar a perros de cualquier raza, si bien algunas como el pastor alemán o el bóxer parecen ser más susceptibles [4-6]. También parece que hay una mayor predisposición de los machos a desarrollar la enfermedad [6-8], como ya está descrito en la especie humana [9] o en el hámster [10].

Además, la leishmaniosis canina tiene una distribución bimodal, con un pico de perros afectados con edad inferior a los 3 años y un segundo pico entre los 8 y 10 años de edad [6]. Es también muy importante saber si el perro vive o ha estado en áreas endémicas de leishmaniosis canina, si ha podido estar expuesto a los vectores transmisores de la misma (flebótomos) o si ha recibido tratamientos que puedan alterar el funcionamiento de su sistema inmunitario. La anamnesis se completa con la descripción de los signos clínicos que ha detectado el propietario en su perro y que pueden ser compatibles con la leishmaniosis canina [11].

¿Qué signos clínicos podemos encontrarnos?

Los signos clínicos (tabla 1) que se presentan en la leishmaniosis son producidos por dos principales mecanismos patogénicos, que vimos en el capítulo anterior:



Por un lado, una inflamación granulomatosa no supurativa en los lugares donde se multiplica el parásito

Y, por otro, el depósito de inmunocomplejos en distintas localizaciones anatómicas [12].

Debido al primer mecanismo se han descrito manifestaciones clínicas en piel, hígado, intestino, ojos, riñón, hueso y mucosas [13-18]. Debido al segundo mecanismo aparecen lesiones mayoritariamente renales, oculares y vasculares [1,17-24].

No se conocen aún con certeza los mecanismos patogénicos de la presentación de la anemia [25] y de los trastornos de la hemostasis [20,21,27,28] en la leishmaniosis. La mayoría de autores piensan que las principales causas de estas alteraciones son la presencia de los procesos inmunomediados junto con el hecho de que la leishmaniosis sea una enfermedad crónica. Se han descrito en algunos casos depósitos de amiloide en diferentes órganos, aunque su importancia clínica parece poco relevante [29-31].



Tabla 1. Signos clínicos de la leishmaniosis canina.

Generales
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Estado nutritivo deficiente hasta la caquexia, atrofia muscular, letargia, mucosas pálidas, epistaxis, linfoadenomegalia, hepato-esplenomegalia, cojera o inflamación articular, fiebre.

Cutáneos o mucocutáneos
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Dermatosis exfoliativa (localizada o general), dermatitis ulcerativa (uniones mucocutáneas, cojinetes o callos de apoyo), dermatitis paular, dermatitis nodular, lesión en la trufa (similar a pénfigo-lupus), onicopatías, híperqueratosis naso-digital.

Oculares
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Lesiones palpebrales, lesiones conjuntivales difusas o nodulares, lesiones corneales (queratitis nodular, queratoconjuntivitis o queratitis seca), lesiones de la esclera (epiescleritis o escleritis difusa o nodular), uveítis anterior difusa o granulomatosa, uveítis posterior (corioretinitis, hemorragia o desprendimiento de retina), glaucoma, panoftalmia, lesiones de la órbita (granulomas o miositis).

Otros

Gastrointestinales o neurológicos.

Los signos clínicos más frecuentes son los cutáneos, que se presentan, aproximadamente en el 80% de los perros enfermos. La linfoadenopatía, presente en un 70-80% de los pacientes, y los síntomas generales (fiebre, apatía, adelgazamiento y atrofia muscular) presentes en un 40-60%, son también muy frecuentes.

Luego se abre un amplio abanico que incluye signos clínicos renales y/u oculares, esplenomegalia, hepatomegalia, dolor, cojeras, diarrea, epistaxis, onicogrifosis, onicorrexis, fiebre, ictericia, síncopes o tos; que aparecen de forma variable con tantos por cientos de aparición que oscilan entre el 1% y el 20 % según los diferentes autores [1-3,12].

Los signos clínicos cutáneos más comunes son la presencia de una capa de pelo fino, sin brillo; la alopecia con exfoliación (descamación); la dermatitis ulcerativa; la dermatitis nodular; la dermatitis pústular; o los nódulos y ulceraciones en membranas mucosas [1,12,15,34,35].

También es amplio el número de signos oculares, destacando la blefaritis, conjuntivitis, queratitis seca, uveitis y celulitis orbitaria; lesiones que pueden conducir a un glaucoma o a la panoftalmia y por tanto incluso a la ceguera [17,18]. La glomerulonefritis es la alteración renal más frecuente.

En los perros se manifiesta con proteinuria que puede evolucionar a un síndrome nefrótico y en algunas ocasiones finalizar en una insuficiencia renal [ 20,30,31,37,38,39,42,44]. Los signos clínicos digestivos clásicos son la diarrea con o sin melena y los vómitos; ambos relacionados con colitis, duodenitis o secundaria a los problemas renales [13].

La hepatitis crónica se observa de forma ocasional [20]. La epistaxis, presente aproximadamente en un 10% de los casos, es uno de los signos clínicos más difíciles de explicar, ya que en su patogenia se barajan la vasculitis, la trombocitopenia, las coagulopatías, la hiperviscosidad y la inflamación ulcerativa de la mucosa nasal [21,22,26,27].



Apoyo en los resultados obtenidos en el laboratorio

Las pruebas de laboratorio de base son el hemograma completo, la bioquímica sérica, el proteinograma y el examen de la orina. En la leishmaniosis canina, estas pruebas pueden permitir detectar una o más alteraciones asociadas a la enfermedad, las cuales se describen en la tabla 2 [1-3]. Si se encuentran hallazgos relevantes en estas pruebas de base, puede ser interesante realizar otras pruebas más específicas [41-46].



Tabla 2. Alteraciones de laboratorio asociadas a la leishmaniosis canina.

Hemograma

Anemia poco o no regenerativa, anemia regenerativa (posiblemente inmunomediada), leucocitosis neutrofilica y monocítica con linfopenia y eosinopenia (leucograma de estrés), leucopenia, trombocitopenia.

Coagulación

Hiperfibrinogenemia, alargamiento del PT y aPTT.

Bioquímica

Híperproteinemia, hipoalbuminemia, híperglobulinemia, alteración ratio albúmina/globulina, azotemia, aumento de los enzimas hepáticos.

Proteinograma

Hipoalbuminemia, aumento de las globulinas alfa 2 y gammapatia poli/monoclonal.

Orina

Orina isostenúrica (1008-1012) o poco concentrada (<1030), proteinuria (en tira de orina o en ratio proteína/creatinina de orina).

Sin embargo, en la mayoría de los casos aunque son de ayuda, los análisis clínicos muestran alteraciones que no son patognomónicas de la leishmaniosis canina. La hipergammaglobulinemia, presente en un 80% de los casos, la anemia en un 60% y la hipoalbuminemia en un 40% son las alteraciones analíticas más frecuentes.

La anemia es de tipo no regenerativo y es debida a que la leishmaniosis es una enfermedad crónica; aunque los hallazgos de títulos positivos de ANA y Coombs sugieren también la búsqueda de otras posibles explicaciones. En el hemograma también destaca la trombocitopenia (60%) y, dependiendo de los casos, leucocitosis o leucopenia. La hipergammglobulinemia es normalmente policlonal [43], aunque se han detectado casos en los cuales puede ser monoclonal [36].

La hipoalbuminemia es compensatoria a la hipergammaglobulinemia y también consecuencia de la glomerulonefritis [44]. Otras alteraciones son incrementos de la ALT, gamma GT, urea o creatinina y la presencia de proteinuria o de hematuria [20,37,41,42,44].


Decisión del diagnóstico

Con toda la información el clínico veterinario debe decidir si incluir la leishmaniosis en la lista de diagnósticos diferenciales o no.
En cualquier caso, si los signos clínicos permiten incluir la leishmaniosis canina en el diagnóstico diferencial, es recomendable proseguir la investigación de laboratorio para confirmar o excluir su presencia.

Bibliografía

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